FUNDAMENTOS DE LA
COMUNICACIÓN FINANCIERA
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Hace tiempo que el lenguaje financiero dejó de ser de uso exclusivo de unos pocos para
adquirir la condición de acervo común de sectores sociales cada vez más generalizados. A
nadie extraña que los informativos de televisión o de la radio abran su cotidiano resumen de
noticias con una elevada dosis de sobresaltos de carácter económico o financiero: bien porque
las Bolsas del mundo vuelven a desplomarse con mayor estruendo que la víspera; en razón de
que las primas de riesgo de ciertos países baten nuevos records, o debido, por ejemplo, a que
la evolución de la deuda pública o privada sigue escalando cimas de vértigo.
Ante este escenario, la economía y el lenguaje financiero han alcanzado un alto prota-
gonismo social, saliendo de las cátedras universitarias y los consejos de administración para
colarse en los televisores, las redes sociales y los debates de nuestro salón. Un cambio que
ha configurado un nuevo panorama informativo y unas audiencias hipersensibilizadas con
las primicias de carácter económico.
Que la realidad financiera -gracias a la divulgación sistemática de sus “novedades” por los
Medios de Comunicación de masas- esté al alcance de muchos es una buena noticia y un expo-
nente claro del saludable acceso de nuevos grupos sociales al devenir de la vida económica.
No conviene olvidar que hasta hace sólo tres o cuatro décadas, eran pocos los indivi-
duos que poseían algún producto que pudiera considerarse de naturaleza estrictamente fi-
nanciera. Hoy se cuentan por millones. Además, en los últimos treinta años han proliferado
también las reconversiones industriales, las fusiones de empresas, las Ofertas Públicas de
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