eficacia entre los inversores. Por ello, la tarea de vigilancia suele ser muy rigurosa para conseguir
que la Publicidad sea clara, no engañosa y perfectamente identificable como tal, no sólo en su
contenido sino también en la forma. La doctrina del regulador español, por ejemplo, es bien
clara a este respecto. Estimula con insistencia a cualquier ciudadano a que no deje de denun-
ciar cualquier caso de supuesta publicidad incorrecta a la CNMV, tanto por correo electrónico
directo a este organismo o mediante el cumplimiento del correspondiente formulario que esta
institución tiene permanentemente disponible para los usuarios en su página
web
. Concretamen-
te se piden datos tan precisos como la identidad del producto anunciado, la fecha y el medio de
difusión en el que se publicitó y, a ser posible, una copia del anuncio correspondiente.
Este organismo lleva a cabo también una labor de pedagogía entre inversores recordán-
doles los límites que el lenguaje publicitario no debe transgredir. Incluso poniéndole como
ejemplo prácticos para detectar sutiles métodos de ocultación de realidades que pudieran
frenar la voluntad de contratación por parte de los destinatarios de los mensajes. En este
sentido señala cómo, por su naturaleza, los mensajes publicitarios presentan los productos
de la forma más atractiva posible, y ello puede conducir a que las desventajas o limitaciones
puedan pasar desapercibidas. Destaca cómo los mensajes publicitarios pueden inducir a
confusión o generar expectativas poco realistas a los inversores si no van acompañados de
las advertencias precisas. Y recuerda que los mensajes publicitarios no pueden incluir toda
la información que un inversor necesita para tomar sus decisiones de inversión, ya que esta
información sólo se puede encontrar en la documentación oficial (folletos, resúmenes…)
que se encuentra disponible en las entidades financieras y en la CNMV.
Recogemos el siguiente prontuario de prácticas incorrectas en Publicidad que el orga-
nismo responsable del mercado financiero español incluye en su “oficina de atención al
inversor”, destacando cada práctica indebida y su correspondiente justificación:
No es correcto…
Porque…
¡Consiga altas rentabilidades sin correr riesgos!
¡Invierta con seguridad en nuestro producto
y no bajarán sus ahorros!
Niega la existencia de riesgos. Cualquier inver-
sión lleva asociado algún riesgo, mayor o me-
nor según el tipo de producto.
Incluir información relevante en letra pequeña.
La letra pequeña puede usarse para ofrecer in-
formación accesoria, no para aspectos esencia-
les para el inversor antes de decidir.
COMUNICACIÓN FINANCIERA:
TRANSPARENCIA Y CONFIANZA
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