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Los Partícipes
El desarrollo de los Fondos de Inversión benefició a estos tres agentes involucrados en su des-
arrollo, lo que permitió el gran auge de estos Instrumentos de Inversión Colectiva en la década
de los 90.
En relación al Estado, el gobierno español comenzó en 1987 a negociar en los mercados de
capitales sus títulos del Tesoro Público, lo que facilitó la posibilidad de poder utilizar los Fondos
de Inversión como medios para canalizar sus emisiones de Deuda Pública, en un período en el
que las necesidades de financiación del Estado eran mucho más relevantes que las existentes en
la actualidad.
Fruto de este interés por parte del Estado para colocar sus emisiones de Deuda Pública, la
Orden Ministerial de 7 de junio de 1990 reguló la aparición de los denominados Fondtesoros,
con una categoría jurídica similar a los FIM y FIAMM, pero que al amparo de dicha orden minis-
terial, modificada posteriormente por otras
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, permitiría la constitución de este tipo de fondos que
podían invertir la totalidad de su patrimonio en Deuda Pública a Corto y Largo Plazo.
Respecto a las oportunidades de beneficio de los bancos promotores de los Fondos de
Inversión, se consideran desde una doble perspectiva: 1) los ingresos vía comisiones de los dife-
rentes fondos, y 2) un aumento del nivel de fidelización de sus clientes.
El estrechamiento de los márgenes de intermediación debido a la fuerte competencia finan-
ciera, lleva a los bancos a considerar los Fondos de Inversión como nuevos productos financie-
ros capaces de generar extraordinarios ingresos a través de comisiones. Soldevilla (1999) diferen-
cia dos tipos fundamentales de comisiones en función de la forma en la que repercuten al partí-
cipe:
Soportadas
directamente
por el partícipe: Comisiones de Suscripción y Reembolso.
Soportadas
indirectamente
por el partícipe: Son las derivadas por el pago del fondo a la
Sociedad Gestora y Depositaria del mismo.
La fidelización por parte de los grupos bancarios hacia los partícipes de los fondos, se funda-
mentó en el tratamiento fiscal asignado a los rendimientos obtenidos por dichos partícipes, el
cual incentivaba el mantenimiento de las inversiones a largo plazo, al incluir los rendimientos
generados en más de un año en la parte especial de la base imponible, tributando de esta mane-
ra a un tipo fijo y mínimo. Este tratamiento fiscal reforzaba enormemente la vinculación del
cliente hacia la entidad financiera al menos en un plazo superior al año
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.
En relación a los partícipes, los Fondos de Inversión como instrumento financiero, suponen
la materialización del principio fundamental de democracia financiera desde el momento en que
cualquier inversor financiero, sea cual sea su capacidad de inversión, puede acceder a las noto-
rias ventajas de los grandes inversores y puede invertir en mercados a los que difícilmente podría
acceder de forma directa. Estas ventajas se materializan en las siguientes características de los FI:
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FONDOS DE INVERSIÓN ESPAÑOLES:
Crecimiento y análisis de eficiencia
(4) El convenio de colaboración más reciente se publicó en la Orden Ministerial del 28 de mayo de 1999.
(5) La reciente normativa que reforma parcialmente el IRPF, (Ley 46/2002 de 18 de diciembre y Real Decreto 27/2003 de 10 de enero,
modificados por la Ley 19/2003 de 4 de julio, Ley 62/2003 de 30 de diciembre, Real Decreto 3/2004 de 5 de marzo y Real Decreto
4/2004 de 5 de marzo), alivia de forma notable este vínculo de cliente cautivo, al liberar al partícipe de cargas fiscales cuando éste tras-
lade su cartera de un Fondo de Inversión a otro.