MITOS BURSÁTILES Y BURBUJAS FINANCIERAS
Católicos en 1492 y muchos se fueron a Portugal de donde también
serían expulsados hacia 1536 cuando allí también se estableció la
Inquisición. Pero muchos se quedaron en la Península y se convirtieron
o se adaptaron a la nueva sociedad española liberada de árabes y judí-
os y en los siguientes siglos se fueron trasladando a otros países donde
ya se habían asentado y con su proverbial capacidad eran prósperos
comerciantes.
Uno de esos lugares eran los Países Bajos y en particular la ciudad
de Amsterdam. Como cita Tamar Herzog, según el historiador Josef
Kaplan
"la comunidad de Amsterdam constituía una "nación" que solo admi-
tía a judíos de origen español, por lo que excluía a los de origen alemán -
ashkenazi-. Los estatutos de la comunidad prohibían a sus miembros casar-
se fuera del grupo".
Los sefardíes de Amsterdam mantuvieron sus nom-
bres hispanos, cantaban canciones y usaban proverbios que provenían
de la península y seguían hablando un dialecto local. Como dicen nues-
tros filólogos, Alvar y más concretamente Salvador, los sefardíes de muy
distintos orígenes peninsulares acabaron todos hablando "español" y la
fidelidad a la lengua en su largo exilio ha logrado el mantenimiento de
la unidad idiomática. El sefardí no es otro que el español, pues Separad
es España, o a lo sumo la Península Ibérica, y la lengua de los sefardí-
es es el español. Sin embargo, a menudo se habla del judeoespañol, que
aunque es lo mismo, es una variante arcaica de nuestro idioma, seme-
jante a otros dialectos como el ladino.
Tampoco podemos olvidar que las relaciones dinásticas de
España y Portugal desde finales del siglo XV y a lo largo de todo el
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