MITOS BURSÁTILES Y BURBUJAS FINANCIERAS
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renacentista. Con esas palabras
vanidad de vanidades
empieza
El
Eclesiastés
(22)
,
en hebreo
Cohelet
(predicador que habla a la asamblea),
que según una tradición judía transmitida por San Jerónimo se atri-
buye a Salomón en los últimos años de su vida, a quien José de la
Vega cita seis veces en esta obra y otras treinta y dos en otros cuatro
de sus libros, en especial en los Discursos Académicos en que cita a
Salomón catorce veces. En Confusión de confusiones aparece ya algu-
na alusión en el
Diálogo Primero
citando el libro de
Los Proverbios,
también atribuido a Salomón, cuando se refiere a
Tres cosas tiene cual-
quier cosa. Natura, virtus & operatio
(naturaleza, virtud y operación).
En el
Diálogo Segundo
ya lo cita expresamente cuando el accionista
termina:
En conclusión, había deliberado responderos obedeciendo a
Salomón, que manda replicar al loco para que no presuma que es discre-
to;…
También en el Diálogo Tercero acude varias veces a la sabiduría
de Salomón o con ironía recuerda:
Salomón pidió en sueños la ciencia,
y hay lugares en que no se estima la ciencia ni por sueños.
A menudo aparecen Sócrates, Platón y Aristóteles; Plinio o
Plutarco; Alejandro Magno, Hércules, Horacio, Homero,
Herodoto…o Hernán Cortés,… En la edición del libro de la
Universidad Europea figuran las veces que vienen citados alguno de
estos autores en todas las obras de Vega y en Confusión de confusio-
nes los mas frecuentes son: Plinio y David, 18 veces; Aristóteles, 17;
Alejandro y Adán, 12; Hércules, 11; César, 10; Nerón, 9; Platón,
(22)
Escrito por un sabio israelita después de la cautividad, tal vez al fin del judaísmo, empieza así:
Razonamientos
de Cohelet, hijo de David, rey de Jerusalén: Vanidad de vanidades, dijo el Cohelet; vanidad de vanidades; todo es
vanidad. ¿Qué provecho saca el hombre de todo cuánto se afana debajo del sol?...
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