UN MITO BURSÁTIL. "CONFUSIÓN DE CONFUSIONES", 1688
especulaciones cuando se tienen muchas y grandes órdenes de clien-
tes (de compra o de venta) con las que se puede jugar alterando los
precios. Aunque como todo, tiene su riesgo y como dice Vega
no pue-
den adivinar si les sucederá alguna fatalidad en ese tiempo,
lo que utili-
zando el refranero se puede decir que "más vale pájaro en mano que
ciento volando". Y todo ello con lo que puede
llamarse Criptia
(críp-
tica, secreta)
la ley del silencio que guardan los corredores.
Hasta que no se tomó en serio eso de la
"información privilegiada",
el delito de iniciados que dicen los franceses o el insider trading de
los anglosajones
(31)
, toda esa operativa era frecuente entre los más des-
aprensivos. Exactamente tres siglos después, a finales del siglo XX, la
nueva legislación bursátil está iluminada por el principio de protec-
ción del inversor, que prohíbe utilizar información privilegiada, lo
que obliga a la separación de funciones (chinese walls), se busca la
"transparencia" y con todo ello se redactan "códigos de conducta".
DIÁLOGO CUARTO
El Diálogo cuarto de ciento quince páginas, empieza resumiendo
el contenido de las otras tres
conferencias o discursos
que es como se
refiere el autor a los anteriores Diálogos y nos da la clave del libro:
En el primer discurso os apunté el origen y etimología de las acciones, la
opulencia de la Compañía, el metafórico
inventor
del Juego, la generali-
dad del empleo, la significación de las opsies y el preludio de los embustes.
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1
(31) Vid. La reforma de la Bolsa,
op.cit. págs. 240, 256 y ss., sobre este tema de capital importancia para la ética del
mercado.
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