UN MITO BURSÁTIL. "CONFUSIÓN DE CONFUSIONES", 1688
do el oro. No dudo que nuestro soldado queda con el bolsillo y que nuestro
indio carga con la estopa, mas ¿puede haber mayor ignorancia que despre-
ciar por la estopa el oro y perder por el bolsillo los diamantes?
También
cuenta el caso de la fuente de Girona con aguas continuamente
hir-
viendo
y las casas de café, los
starbucks coffee
de hoy, o las cafeterías,
tabernas…
Frecuentan nuestros tahúres unas casas en que por venderse
cierta bebida a que llaman Coffy los holandeses, y Caffe los levantinos, se
intitulan Coffy Haysen que quiere decir Casas de Coffies en flamenco; y
son de mucha comodidad para el invierno, por los juegos con que agasajan
y pasatiempos con que lisonjean, pues en unos hay libros para leer, en otras
tableros para jugar y en todas gente para discurrir; quien toma chocolate,
quien Coffie, quien suero, quien té, y casi todos tabaco para entretener el
discurso, con que se calientan, se regalan, se divierten a poca costa, oyén-
dose las novedades, disputándose las materias, ajustándose los negocios.
Entra en una casa de esas a horas de Bolsa un corredor Liefhebber, pregún-
tanle los circunstantes, el valor de las acciones, añade uno o dos por cien-
to al precio que corrientemente valen, saca un librito de notas y ponése a
escribir…avívase la gana al que la tenía de comprar alguna partida, rece-
la de que las suban más…y ordena al corredor astuto que se la compre y,
por conseguir este mas a lo taimado el designio, le responde que tiene orden
tan larga de otro para comprar que no puede servirlo; persuádese el ino-
cente a la candidez, duplícase el anhelo, da orden a otro corredor ofrecer
más de lo que vale el efecto, comprálo el desinteresado por lo que halla…y
queda a veces establecido el precio luciendo progreso lo que tenía perspec-
tivas de disparate, y agudeza lo que tenía vislumbres de delirio.
A estas alturas del libro, pág.323, es donde dice que padecía gota
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