MITOS BURSÁTILES Y BURBUJAS FINANCIERAS
Paris para suscribir las acciones personalmente
(38)
. El embajador exhortó al
Gobierno inglés para que hiciera algo para cortar el flujo de capitales
que llegaba a Paris procedente de Gran Bretaña. Al tiempo que muchos
ingleses compraban acciones de la Compañía del Mississippi otros
extranjeros, principalmente europeos de Ginebra, Paris, Amsterdam y
la Haya compraban de la Compañía del Mar del Sur, la South Sea
Company, en Londres. La especulación llegó a su punto álgido en
diciembre de 1719 en que las acciones se pagaban a 18.000 libras y el
sistema funcionó hasta que algunos grandes accionistas quisieron que
les reembolsara en dinero efectivo, no en billetes, el valor de sus accio-
nes. Law trató de evitar el problema aumentando la emisión de dinero
pero las acciones se derrumbaron mas de un 90 por ciento y a pesar de
todas las maniobras e influencias, en poco tiempo el Banco y la
Compañía quebraron, el Ministro y otros miembros del Gobierno tuvie-
ron que dimitir, y hubo que tomar medidas de orden público y de
ayuda a las millones de familias arruinadas. En el otoño de 1720 el
desastre fue definitivo. Law se escapó a Bélgica y sobrevivió varios años
hasta su muerte en Venecia en 1729. Muchos se preguntaron que había
fallado en aquel gran financiero…o en aquel jugador. Thiers decía que
Law fue un genio maléfico, modelo de todos los agiotistas y especula-
dores a plazo, que idearon fórmulas como las que hoy se conocen de la
ingeniería financiera para convertir el tráfico mercantil en pura especu-
lación con las acciones o títulos de las Compañías recién creadas: las de
Indias en Francia en el siglo XVIII, o las de Holanda con las Compañías
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(38) KINDLEBERGER, CH.,
op. Cit. p. 162
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