BURBUJAS FINANCIERAS
Londres y se trataba de introducirlos en la Bolsa de Paris. Por un
bulbo de tulipán dice Mackay, se llegó a pagar tres mil florines. Pero
aún se dobló esta cantidad.
Charles Mackay cuenta una historia de la época: Un rico mercader
había pagado 3.000 florines por un raro tulipán
Semper Augustus,
y éste
desapareció de su depósito. Tras buscarlo vio a un marinero (que había
confundido el bulbo con una cebolla) comiéndose el tulipán. El mari-
nero fue detenido de inmediato y condenado a seis meses de prisión.
El origen de la tulipomanía en Holanda debemos buscarlo precisa-
mente en el éxito de la Compañía Holandesa de las Indias Orientales y
la prosperidad comercial de los Países Bajos. Ya se sabe y hemos comen-
tado que en épocas de esplendor se multiplican los negocios especula-
tivos. Además, el interés por las flores, especialmente las exóticas, se
convirtieron en objeto de ostentación y símbolo de riqueza.
A su vez, y por razones que en aquel tiempo se desconocían, los
tulipanes cultivados en Holanda sufrían variaciones en su apariencia,
naciendo así los tulipanes multicolores, irrepetibles, lo que aumenta-
ba su exotismo y por tanto su precio. Hoy se sabe que la causa de ese
fenómeno era un parásito de la flor, el pulgón, que transmite un virus
a la planta.
Se dice que en 1593, un destacado botánico austriaco, Carolus
Clusius dejó su trabajo en los Jardines Imperiales de Viena para
tomar un cargo de profesor de botánica en Leiden, Holanda, hasta
donde llevó una colección de bulbos de tulipanes que crearon gran
interés y entusiasmo.
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