MITOS BURSÁTILES Y BURBUJAS FINANCIERAS
Depresión en Wall Street en 1929. Cita algunos casos de burbujas espe-
culativas que terminaron en el desastre como las de Albert Oustric e
Ivar Kreuger.
Sostiene que los primeros especuladores ya aparecen en la Biblia
en la historia de José que con su profecía de las vacas flacas y las vacas
gordas, estaba preparándose para acumular en las épocas buenas para
revender en las malas. Señala que el primer "crash" de la historia ocu-
rrió en España con Carlos V y Felipe II, desde 1557 como consecuen-
cia del enorme endeudamiento de los Habsburgo para
mantener el
fausto, el lujo, la corte, las guerras, las conquistas, hacía falta dinero,
mucho dinero...
La corte se endeudó al máximo con la conquista de
América cuyas riquezas garantizaban cualquier nuevo empréstito.
Pero un día, en Cádiz, uno de los marineros que volvían de América,
dijo que allí no había esas montañas de diamantes ni tanto oro y plata
como se contaba, sino magníficas frutas, mangos, piñas…
Considera a la Bolsa como un
mito
y un arte. Dice que es
capricho-
sa, inestable y misteriosa como una mujer
y añade muchos otros adjeti-
vos, irregular, imprevista e imprevisible, tempestuosa, y con la fanta-
sía diabólica de las cotizaciones. En fin es un enamorado, como tan-
tos, de ese mercado centenario.
Charles P. Kindleberger, reconoce que su obra
Manías, Pánicos y
cracs
se encuentra más próxima a la economía literaria que a la eco-
nometría o a la economía matemática. Sin embargo, analiza las bur-
bujas especulativas de forma científica al considerarlas estabilizadoras
o desestabilizadoras de los mercados y en consecuencia si estos son
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