Mercado de
Valores Español
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ESTRUCTURA, ORGANIZACIÓN Y FUNCIONAMIENTO
DEL MERCADO DE VALORES ESPAÑOL
4. NORMAS DE CONDUCTA PARA LAS EMPRESAS DE
SERVICIOS DE INVERSIÓN
La LMV establece en el Título VII, un catálogo de
normas de conducta que deben respetar las entidades
que presten servicios de inversión. Hay que destacar
que no se establece un nivel único y homogéneo de
protección sino que la ley reconoce la realidad exis-
tente hoy en día en los mercados financieros, en los
que se ha diversificado el perfil del inversor.
Clases de Clientes
Las normas de conducta obligan a que las enti-
dades clasifiquen a sus clientes en función de sus co-
nocimientos, experiencia financiera, perfil y objetivos
de inversión. Tres son los tipos de clientes definidos
en la LMV.
Minoristas
Tienen el mayor nivel de protección y se encua-
dran en esta categoría los clientes que no puedan ser
calificados como profesionales o contraparte elegible.
Se incluirán en esta categoría las personas físicas, los
autónomos, las pequeñas empresas, etc.
Profesionales
Clientes sobre los que se presuma la experiencia,
conocimientos y cualificación necesarios para tomar
sus propias decisiones de inversión y valores correc-
tamente sus riesgos. Se incluyen en esta categoría las
entidades financieras, Estados, Administraciones re-
gionales, bancos centrales, inversores institucionales
y grandes empresas.
Contrapartes elegibles
Son personas jurídicas que cumpliendo los re-
quisitos para ser clasificados como profesionales for-
man parte de los siguientes grupos: Empresas de ser-
vicios de inversión, entidades de crédito, entidades
aseguradoras, instituciones de inversión colectiva,
fondos de pensiones, sociedades gestoras, otras enti-
dades financieras autorizadas o reguladas , gobiernos
nacionales, etc.
Test de idoneidad y conveniencia
Las entidades que prestan servicios de inversión
tienen además de unas obligaciones de información a
los clientes, la exigencia de realizarles un test o examen
de idoneidad con carácter previo a la prestación del
servicio.
Obligaciones de información
Las entidades que prestan servicios de inversión
deberán mantener, en todo momento, informados a
sus clientes. La información dirigida a los clientes, in-
cluida la publicidad, deberá ser imparcial, clara y no
engañosa. En la información precontractual que debe
facilitarse a los clientes se les dará, de forma compren-
sible, información sobre la entidad y los servicios que
presta, sobre los instrumentos financieros y sobre los
gastos y costes asociados, de modo que el cliente pue-
da comprender los riesgos del servicio financiero y del
instrumento financiero.
La mejor ejecución (best execution”) y gestión
de órdenes
La mejor ejecución es la obligación, impuesta a
las personas o entidades que prestan servicios de inver-
sión, de adoptar las medidas razonables para obtener
el mejor resultado posible para las operaciones de sus
clientes teniendo en cuenta el precio, los costes, la ra-
pidez y probabilidad en la ejecución y cualquier otro
elemento relevante para la ejecución de la orden.
La obligación de mejor ejecución se llevará a cabo
mediante una política de ejecución de órdenes que las
entidades deberán aprobar y que deberán conocer sus
clientes. Dentro de esta política de ejecución deben in-
cluirse los centros de negociación y entre éstos deben
figurar aquellos que permitan la obtención del mejor
resultado posible para los clientes.
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