Cotizar en la
Bolsa española
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ESTRUCTURA, ORGANIZACIÓN Y FUNCIONAMIENTO
DEL MERCADO DE VALORES ESPAÑOL
VÍAS HACIA LA COTIZACIÓN
El procedimiento general para cotizar en Bolsa es
realizar una oferta pública de venta previa a la solici-
tud de admisión a negociación. Con la operación de
oferta pública se obtiene la difusión exigida, la diversi-
ficación del accionariado y la liquidez necesaria para
poder cotizar en el mercado.
La fase de venta o colocación de las acciones en el
mercado es, sin lugar a dudas, la más importante antes
de la aparición de los valores en las listas de negocia-
ción. El asesoramiento y participación de algún miem-
bro de mercado y/o entidades financieras con amplias
redes de oficinas, es esencial en esta fase.
La colocación de acciones ya emitidas, es la vía
mas adecuada para aquellas empresas que cuenten con
autocartera o cuyos accionistas, algunos de ellos, de-
seen vender acciones de la empresa.
Si la pretensión es inyectar recursos propios vía
ampliación de capital, la opción será colocar acciones
de nueva emisión. Normalmente se realiza una oferta
pública (o privada) de suscripción. Es decir, se venden
los derechos de suscripción y los inversores suscriben
inmediatamente la ampliación aportando, si hubiere,
la prima correspondiente.
Si la finalidad perseguida consiste en una capta-
ción masiva de fondos junto a una atomización del
accionariado, la colocación suele ser pública, circuns-
tancia que puede venir reforzada por las normas de
prorrateo en el caso de producirse una sobredemanda
de los títulos y propiciando de esta manera la entrada
de accionistas minoritarios de carácter estrictamente fi-
nanciero, que no plantearán problemas a la dirección
de la empresa. Una colocación privada, por su parte,
posibilitará un mayor conocimiento de los nuevos ac-
cionistas que facilitará el seguimiento futuro del valor
en el mercado.
El precio de colocación de las acciones es uno
de los componentes esenciales que van a determinar
el éxito de la “salida”.
La valoración de las acciones debe ser objeto de
un profundo análisis de la compañía y su compara-
ción con las empresas del mismo sector cuyos títulos
ya se encuentran cotizando en orden a establecer un
precio competitivo a la vez que atractivo.
La fijación del precio deberá tener en cuenta
la proyección de resultados, la valoración teórica
de la empresa y la situación del mercado de valores
entre otros factores. Sin embargo, el precio óptimo
no tiene porqué coincidir con el que se ajusta exac-
tamente al diseño financiero de la operación y en
la valoración deberán tenerse en cuenta factores de
otra índole como, por ejemplo, la imagen externa
de la compañía, sin olvidar que épocas de evolu-
ción bursátil positiva permiten la fijación de un pre-
cio de venta algo más elevado y viceversa.
En algunas colocaciones de acciones, el siste-
ma elegido ha sido el de establecer una horquilla
de precios máximo y mínimo y una vez cerrado el
periodo de prospección de la demanda fijar el precio
definitivo de colocación de las acciones.
También se pueden establecer diferentes valora-
ciones en función de los distintos tipos de inversores
que se deseen primar a la hora de su entrada en el
capital y de esta forma, se podrá fijar un precio para
los inversores institucionales, otro para los inverso-
res minoristas, otro para los extranjeros e incluso
otro distinto para los empleados, activos y jubilados.
Finalizado el proceso de colocación se soli-
cita a la Bolsa la admisión a cotización. Es conve-
niente que los trámites para la admisión se realicen
de forma simultánea durante el periodo de coloca-
ción, con objeto de facilitar la inmediata liquidez
del valor.
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