Algunas buenas noticias
Los análisis expertos sitúan las mejores noticias para
nuestro Producto Interior Bruto en el sector exterior. El
aumento del desempleo y la congelación salarial están
ejerciendo efectos positivos sobre nuestros costes sala-
riales unitarios (bastante inferiores a los del núcleo de la
Eurozona) y favoreciendo aumentos de nuestra producti-
vidad y competitividad a corto plazo. Estas circunstancias
tienen reflejo en los incrementos del volumen de expor-
taciones español (superiores a los de grandes economías
emergentes como China) de los que la mayoría de las coti-
zadas españolas dan buena muestra. También el sector
turístico está funcionando relativamente bien y consigue
compensar el fuerte descenso del gasto en turismo inte-
rior. Todo ello se conjuga con descensos importantes en la
cifra de importaciones y dan como resultado variaciones
del PIB negativas, pero menos de lo que serían de no
existir este colchón exterior. Merced a este buen compor-
tamiento de los negocios con el exterior, el déficit por
cuenta corriente ha pasado de un importe cercano al 10%
del PIB hace tres años a uno de alrededor del 2% esperado
en 2012 y que algunos ya proyectan como un ligero supe-
rávit en 2013.
Los riesgos de incumplimientodel objetivodedéficit
Por supuesto, las proyecciones de mejora en el empleo
se posponen para otro momento y la tasa de paro espe-
rada en los próximos 2 años no baja del 25%.
Esta tozuda realidad es la que más incredulidad intro-
duce en la evaluación de los Presupuestos Generales
del Estado presentados por el Gobierno hace ahora,
en enero de 2013, ya tres meses: ¿son demasiado opti-
mistas las previsiones de ingresos a pesar del fuerte
recorte de gastos acometidos y proyectados? Es una
respuesta difícil y sujeta a escenarios de proyección muy
subjetivos. Con la ayuda de un proceso de reestructu-
ración del sector financiero que, por fin, parece que
se está acometiendo con seriedad y cierto apoyo en
la declaración de intenciones de los responsables del
BCE y de la Comisión Europea de tomar acciones que
ayuden a superar el trago a la economía española,
parece que los mercados de deuda están respon-
diendo de forma ligeramente favorable a una mejora
de las condiciones en el medio plazo. La rebaja de
la prima de riesgo desde el verano de 2012 ha sido
sustancial y los precios de las acciones han reco-
brado cierto ánimo al alza toda vez que la volatilidad
empezó a reducirse ostensiblemente desde las últimas
semanas del pasado ejercicio.
Con o sin ayudas europeas nuestro déficit público es
difícil que cierre este ejercicio en el 6,3% del PIB previsto
porque los efectos de la austeridad sobre la actividad
están siendo superiores a los inicialmente estimados,
aquí y en todos los países. Parece ineludible que el
proceso de saneamiento del sector público y el finan-
ciero junto con el progresivo desendeudamiendo del
sector privado no financiero se traduzca en un ligero
aumento de nuestro nivel de deuda pública hasta una
cifra equivalente al 90-92% del PIB en 2013.
España afronta un duro ajuste y un profundo déficit
de financiación que deben conducir a un cambio de
modelo en la base de la organización y funciona-
miento de nuestro entramado económico, productivo
y de servicios (especialmente financieros). En este
camino existe la oportunidad de reducir la excesiva
dependencia de la financiación de nuestras empresas
del crédito bancario. Los mercados de valores pueden
aportar en este ámbito alternativas que ayuden a cons-
truir ese nuevo esquema de flujos de financiación con
seguridad, liquidez y, finalmente, menos riesgo para los
negocios y para la estabilidad del empleo.
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El Entorno del Mercado
Informe
Anual 2012
/ BME
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