Y
a han pasado veinte años desde que presen-
tó su primer trabajo en profundidad sobre los
mercados de renta variable. ¿Ha cambiado
mucho en este tiempo la forma en que analistas e in-
versores se enfrentan a ellos?
Ciertamente, el panorama actual es muy dife-
rente del de entonces. La introducción de la tecno-
logía en los mercados de valores supuso un verdade-
ro
big bang
: pasar del mercado de corros al mercado
electrónico. Un salto que se tradujo en mayor acceso
a los valores, más liquidez y transparencia. En defi-
nitiva, en mayores facilidades para el intercambio de
valores, que es lo que deben favorecer los mercados.
Antes sólo las grandes entidades tenían acceso directo
a estos sistemas, ahora cualquier cliente de cualquier
casa puede hacerlo desde su portal. Incluso, desde su
teléfono móvil y en tiempo real se puede contratar un
valor en apenas diez segundos.
Otra gran revolución fue la entrada del euro. La
moneda común hizo posible la creación del EuroStoxx
50, un índice que permitió empezar a mirar al exterior.
Fue el primer gran paso para la apertura de las fronte-
ras a la inversión, que hoy prácticamente no existen al
hablar de países OCDE y en vías de desarrollo. La ges-
tión se ha abierto completamente.
Además, los productos que se ofrecen son cada vez
más variados y no dejan de crecer en popularidad...
En efecto, las plataformas de negociación per-
miten el acceso a un abanico cada vez más amplio de
productos. Si no es directamente, sí es posible invertir
en ciertos sectores o activos a través de los ETF. Este
mecanismo, cada vez más popular, permite invertir de
forma global en sectores, áreas geográficas o produc-
tos sintéticos que de otro modo no serían accesibles
para cualquier tipo de inversor.
Estos fondos cotizados han llegado desde el
mundo anglosajón, más avanzado en cuestiones fi-
nancieras. Los ahorros de sus ciudadanos se destinan
un 70% a mercados financieros frente a un 30% de in-
versión inmobiliaria. Un escenario inverso al español
y tal vez por eso son referentes en cómo deben hacerse
las cosas para que funcionen bien en materia de pro-
ductos financieros.
Todos estos cambios, ¿en qué se traducen para un
analista, como es tu caso?
Lo primero es que exigen mucho más conoci-
miento de los mercados y de las características de cada
producto. Es cada vez más complicado poder desco-
nectar, porque decir por qué sube o baja un activo no
es difícil, lo complicado está en comprender estos mo-
tivos, es decir, que la información pase a ser conoci-
miento y así poder tener un criterio de inversión. Por
ejemplo, se trata de determinar si un valor está caro o
barato y saber cuándo es el momento de comprar y de
vender.
En definitiva, la clave para obtener mejores ren-
dimientos de una cartera no es otra que comprender
qué subyace detrás de cada subida y bajada del mer-
cado. Las ineficiencias del mercado son bastante me-
nores a las existentes cuando yo presenté mi primer
estudio, pero las hay. Aunque son muy determinadas,
ocurren y la tarea del analista es detectarlas para re-
ducir riesgos y conseguir una mayor rentabilidad. En
Bolsa, para llegar a cuatro el mejor camino no es siem-
pre dos más dos, sino cinco menos uno o tres más uno.
Con los tipos de interés casi a cero y el temor a la de-
flación, ¿aún hay margen de rentabilidad?
El pasado otoño supuso un antes y un después.
De mirar únicamente hacia Alemania y EEUU, por mo-
José Manuel Del Puerto
ELBOLETIN.COM
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TRIMESTRE 2014
BOLSA
entrevista
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