Más seguridad y transparencia
con EMIR: las ECCs y los Trade
Repositories
La EMIR establece las condiciones
que las Entidades de Contrapartida Cen-
tral (ECCs) deben cumplir para que, en
primer término, refuercen su seguridad
del sistema, en la medida en que son
una pieza básica en la gestión de riesgos
sistémicos de los mercados financieros.
Por su propia naturaleza, las ECCs asu-
men en nombre propio todos los riesgos
de contrapartida de los mercados a los
que sirven mediante el proceso jurídico
denominado “novación”. Las ECCs se
interponen en nombre propio en cada
una de las compraventas, es decir, cada
operación o sus resultantes compensa-
das (si ha existido un proceso de neteo
previo entre compras y ventas) se divi-
den en dos. Es decir, de la relación con-
tractual comprador–vendedor origina-
ria, mediante la novación, se pasa a dos nuevas relacio-
nes jurídicas: comprador-ECC y ECC-vendedor.
De esta manera, la ECC, además de netear operacio-
nes a liquidar reduciendo costes de liquidación, asume
los riesgos de contraparte mediante el aseguramiento
de las entregas de valores y los correspondientes pagos.
Para hacer esto tiene que establecer una serie de garan-
tías a los miembros liquidadores que permitan asegurar,
en la medida de lo posible, que quien paga recibe y quien
entrega cobra.
La EMIR establece una serie de principios que las
ECCs deben cumplir con el objetivo de reforzar su segu-
ridad, su control y supervisión y de que la competencia
a la que se tienen que abrir no esté basada en minimizar
las garantías solicitadas a sus clientes.
Asimismo, EMIR intenta atajar algunos de los fallos
del sistema que se pusieron de manifiesto a raíz de la
crisis financiera de finales de 2008. Me refiero funda-
mentalmente a los problemas causados por las activi-
dades realizadas por los bancos en derivados fuera de
los mercados regulados (derivados OTC). A pesar de su
crecimiento exponencial, los mercados OTC eran total-
mente opacos, no solo para los supervisores del sistema,
sino también para los propios intervinientes en los mis-
mos. Asimismo, al no compensarse sus operaciones en
ninguna ECC, el riesgo de contraparte no estaba siendo
correctamente gestionado. El incremento exponencial
de este riesgo de contraparte en los años previos a 2008,
unido al desconocimiento por parte de los supervisores
sobre el funcionamiento, el tamaño y la actividad que en
estos mercados se estaba realizando, provocó que, una
vez colapsado el mercado por el fallo de participantes de
primer nivel, la desconfianza de las implicaciones que
un posible efecto dominó podrían traer se extendiera,
amplificando más aún los efectos perversos de estos
mercados.
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TRIMESTRE 2014
BOLSA
reportaje
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